Nada que decir, belleza que mostrar.
Habré empezado a escribir por lo menos seis veces esta tarde entre descanso y descanso de estudio y trabajo. Cada vez con una temática distinta.
A última hora ya hasta me había puesto de lo más trágico y febril...pero se me quitaron las ganas de mostrar mi apatía al mundo (que no es lo suficientemente rotunda ni creible como para ser inamovible e inflexible, de hecho se acabó con el pitido del télefono)
Y es que la verdad es que últimamente siento que tengo poco que decir. Ni a mi ni a nadie. Pero de todos modos tampoco me parece necesario. Y cuando me apetece hablar hablo.
y no tengo mucho que hablar ni decir.
El trabajo de arte está practicamente hecho ya. No estoy del todo satisfecha, y tengo que darle unos cuantos retoques más. He encontrado imágenes que me han encantado como éstas. He llegado a la conclusión de que puedo entender el arte contemporáneo incluso más facilmente que algunas cosas que a simple vista se consideran de lo más comprensible. Y que es bonito. Y te invita a imaginar historias fantásticas y te descubre un mundo fascinante lejos de la hostilidad que me viene rodeando últimamente en todos los contextos en los que me muevo.

El trabajo trata sobre los recorridos:

Y hablo de que los recorridos están en la naturaleza:

Y más cosas, como el destino:

Y las personas:

Y los espacios y trayectos:

Y tambien hablo del final y del comienzo de todo

Y de cosas muy interesantes muy a mi estilo.




Y así es la vida y el recorrido.
Hay momentos en los que la vida es de una forma y otros en los que es de otra.
Y ya está.
Y no quiero decir nada más porque tampoco me apetece.







eros dijo
Las fotos geniales. Me encantan las de los ojos. Y el primer edificio.
Supongo que tambien es importante cuando sólo estás. Aunque parezca que no. Aunque de vez en cuando algún saludo se pierda en el himbo.
Un beso
2 Diciembre 2007 | 01:31 AM